jueves, 8 de noviembre de 2007

cartas que no se leerán.

Siempre que me desespero, te hablo a tí. Hoy que se me han acabado las personas a las que escribir, te escribo a tí, aunque soy bien consciente de que no hay manera de que lo recibas.

Mil veces he imaginado tu abrazo, mil veces he soñado con tu sonrisa y recordado tus bromas. El único recuerdo que no me abandona nunca eres tú, eres tú aquel día de verano. Nunca supe si ese recuerdo era mio o tuyo, quiero pensar que es tuyo y así canalizo toda la angustia, quiero pensar que, de verdad, cada vez que lo recuerdo, tu sonríes.

Y yo ya no sé más. Ya he destrozado todos los sueños bonitos que mamá se encargo de construir, todos aquellos que hablaban de bellas princesas, de la princesa de la boca de fresa, de Margarita y de la que un día quiso robar la estrella; de aquel príncipe que las rescataba y de lo rosa que era su mundo. Ya me he cansado de seguir siendo la niña que se aferra a un puto sueño que nunca será suyo. Estoy harta de tragar y tragar, y echarte de menos a la vez. Es curioso echar de menos algo que, en realidad, no pasó. Echo de menos el que supongo tu abrazo y tu consuelo, te imagino diciendo "tranquila, mi niña" pero,hoy, ya ni eso, me consuela. Hoy quiero que desciendas y de verdad me cedas el hombro, hoy quiero que seas tú el que me muestre que nada ni nadie es suficiente fuerte para derrumbarme, al menos, si tú me coges la mano.

Sé que estás en alguna parte detrás mío pero, me he hastiado de no verte. Sé que has perdonado al abuelo y que le deseas lo mejor. Sé que se te empañarían los ojos al oír a mamá hablar de tí o al ver el brillo de los ojos de la abuela cuando alguien menciona tu nombre. Quiero pensar que tú eres quien me protege y me da el último impulso, quiero pensar que tu eres aliento pero, hoy no sé si me sirve, hoy sé si merecería la pena subir arriba contigo y dejarlo todo abajo...sin embargo, no sé si me reconocerías, si serías capaz de pronunciar mi nombre o agarrarme de la manoNo quiero decepcionarte subiendo tan pronto al cielo y, a veces, pensar eso es lo que me anima a seguir. Más que nada, no quiero decepcionarte a tí.

Es curioso como inventamos un ángel a través de un recuerdo en el que alguien dice: "que no me dejas dormir...", y es que tengo la sensación de no haber sido nunca tan feliz.

Te quiero Javier,o al menos, a lo que de tí recuerdo.

No hay comentarios: