lo quemé,
estaba maldito.
Los mejores días que viví,
no los conté,
por ser tan míos.
Se me acabaron
los sueños bonitos,
aquello que me contaron,
era solo un mito.
No existe la magia,
apenas hay quien ría,
odio los días
en que te pensaba mía.
Yo ya solo busco
un remanso de paz,
donde no haya tiempo
ni para pensar.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada