martes 25 de diciembre de 2007

VI

Ella,como otros tantos,había crecido en un tiempo que pretendía demostrar a aquellos que le sobrevivieron que eran capaces de cualquier cosa sin moverse del sofá, siempre y cuando tuviesen un buen fajo de billetes a mano.Pertenecía a una generación, no de ciegos, más bien, de miopes, de gente que no veía más allá del lugar donde tenían escondida la llave de su "caja fuerte".Por eso,ella no pudo más que esbozar una afectado gesto y pestañear cuando él se atrevió a dejarle escuchar "Música"(él siempre insistió en que la suya no era como la del resto,que la suya debía escribirse con mayúscula). Ella dijo que molaba, tal y como lo había dicho quinientas mil veces y tal como lo había oido decir en cientos de películas. Sin embargo, él no cayó en su burdo juego, estaba decidido a mostrarle el mundo a esa oveja, no al resto, solo a ella, había visto algo en su mirada.

Así,los días siguientes transcurrieron entre "Música", pestañeos y gritos de ahogada desesperación. Iba a conseguir demostrarle hasta donde fué capaz el mundo de llegar una vez, iba a demostrarle que para ella podían no existir limitaciones. Mas,no era tarea fácil; él jugó todo lo sucio que pudo pero,a ella parecía resbalarle todo. Su desesperación estaba a punto de tocar los límites en los que él nunca creyó cuando, se hizo la luz: no lo había dado todo, le quedaba una carta que jugar y esta no fallaría. Iba a llevarla directa al cielo.

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Ella era una chica normal, quizás un poco mona pero,nada más.Recuerda que en un principio le fascinó con su extraño desprecio hacia las cifras y su peculiar aprecio a un ritmo que parecía envenenarle y alentarle a la vez.Sin embargo,había empezado a aburrirla, odiaba su obsesión por desmostrarla que el mundo que habían construido no valía nada, estaba harta de que intentase convertirla con una música que él se creía con derecho a denominar "la verdadera,la música con mayúscula". No podía ya casi soportarlo.

Por eso,aquel día cuando la mandó bajar otra vez estuvo a punto de mandarlo todo a la mierda,ese día no tenía ganas de fingir.No obstante, una extraña fuerza la instó a bajar.

-Ya te aviso,Tom,hoy no estoy de humor-dijo tratando de resistirse.
-Tranquila te prometo que hoy no serán rollos políticos de esos que te aburren,he encontrado tu canción, la canción perfecta.
-Más te vale.
-Te lo juro,vas a llegar al cielo-y entonces,pulsó unos cuantos botones de su extraño aparato y empezó a brotar la música.Dejaron transcurrir la canción en silencio,esta vez ella no pestañeo,esta vez solo se le empañaron los ojos, estaba subiendo al cielo.

-No,deja...otra vez-murmuró.Él lo había conseguido,la había enseñado a llorar. Ya podían cambiar el mundo.

1 comentarios:

dulz_veneno dijo...

me encanta...sobre todo la segunda.sobre todo que cuentes algo que no se llega a entender del todo hasta la última frase.cada vez me sorprendes mas enana:O